Dignidad a los 89 años: la vecina que vende sillitas de madera en las veredas de Palermo para llegar a fin de mes
Palermo es un barrio de contrastes, y la esquina donde se instala «la señora de las sillitas» es el ejemplo más crudo. A sus 89 años, cuando el cuerpo suele pedir descanso, esta vecina de la Comuna 14 se ve obligada a transformar el espacio público en su lugar de trabajo.
No lo hace por hobby ni por una vocación tardía. Su actividad responde a una urgencia económica que golpea con fuerza a los adultos mayores: la jubilación no alcanza y la venta de estas pequeñas sillitas de madera es su única herramienta para completar el sustento diario.
Sentada en su silla plegable, rodeada del bullicio de los cafés de especialidad y el ritmo frenético de los transeúntes, ella espera. Su presencia ya es parte del paisaje cotidiano para muchos vecinos que, conmovidos por su esfuerzo, intentan colaborar. Sin embargo, su historia es también un llamado de atención sobre la vulnerabilidad y la falta de redes de contención para la tercera edad en uno de los barrios más caros de la Ciudad.
El espacio público, ese que a veces se debate entre la estética y el orden, es para ella el último refugio de dignidad. Quienes pasan y compran una de sus sillitas no solo se llevan un objeto de madera; se llevan el testimonio de una mujer que se niega a rendirse frente a la adversidad.


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